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Pax Nobis

Queridos cofrades, pidamos a Nuestra Señora que el  año nuevo nos ayude a amar un poco más a su Hijo, y en consecuencia a Ella. Amén.  

Las intenciones del Papa para el  mes enero son las siguientes:

Universal:Diálogo interreligioso. Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diversas religiones conlleve frutos de paz y justicia.

Misionera: Por la evangelización: Unidad de los cristianos.- Para que mediante el diálogo y caridad fraterna con la gracia del Espíritu Santo, se superen las divisiones entre cristianos.

 

Festividades especialmente importantes de este mes: Día 1: Jornada de Oración por la Paz.  Día 6: Epifanía del Señor.- Día del Catequista Nativo y IEME. Día 17: Jornada mundial de Migraciones.- Día 18 Octavario de Oración por la unidad de los Cristianos.- Día 24: Jornada de la Infancia Misionera.

 

Notas:

a) En el libro El Diálogo,  de Santa Catalina de Siena, Dios le dice a la santa, hablando de la oración: “De donde tenéis que el glorioso Tomás de Aquino adquirió su ciencia más por la dedicación a la oración,  elevación de la mente y luz del entendimiento que por el  estudio humano. El fue una lumbrera que puse en el cuerpo místico de la Iglesia, extinguiendo las tinieblas del error. Y si te vuelves al glorioso San Juan Evangelista, ¡cuánta luz adquirió en el precioso pecho de Cristo mi Verdad! Con esa luz adquirida evangelizó desde aquel momento por tiempo tan largo.”.  Ya lo dicen los Salmos: Sí  el Señor no vigila la ciudad,…

En el libro de la Sabiduría:  Estima de Salomón por la Sabiduría.- 7:7 Por eso oré, y me fue dada la prudencia,/supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría./7:8 La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella./ 7:9 No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado, será considerada como barro./ 7:10 La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso. 7:11 Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable./ 7:12 Yo gocé de todos esos bienes, porque la Sabiduría es la que los dirige, aunque ignoraba que ella era su madre. /7:13 La aprendí con sinceridad y la comunico sin envidia, y a nadie le oculto sus riquezas. /7:14 Porque ella es para los hombres un tesoro inagotable: los que la adquieren se ganan la amistad de Dios, ya que son recomendados a él por los dones de la instrucción. /Invocación a Dios, fuente de Sabiduría“.  

La diversidad de carismas (S. Pablo: 1 Co 12,4-11): “4 Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo; 5 y diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6 y diversidad de acciones, pero Dios es el mismo, que obra todo en todos. 7 A cada uno se le concede la manifestación del Espíritu para provecho común: 8 a uno se le concede por el Espíritu palabra de sabiduría, a otro palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a uno fe en el mismo Espíritu, a otro don de curaciones en el único Espíritu; 10 a uno poder de obrar milagros, a otro profecía, a otro discernimiento de espíritus; a uno diversidad de lenguas, a otro interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las realiza el mismo y único Espíritu, que las distribuye a cada uno según quiere”.

De lo transcrito, a mi juicio,  se deduce: La gran importancia de la oración. Jesús no para de decirnos  que pidamos cosas al Padre, y que insistamos con ocasión y sin ella (esto último es de San Pablo), y que se las pidamos con fe. Dios, de una manera u de otra, siempre atenderá nuestra plegaria. Y, además, es su voluntad que lo que se  conceda no debe redundar exclusivamente en beneficio del solicitante sino que debe aprovechar a todos, porque todos formamos parte del Cuerpo Místico. Si Dios nos concede unos conocimientos, lo hace para que esos conocimientos aprovechen a la comunidad. Es necesario repartirlos, lo mismo que es necesario repartir nuestro tiempo, nuestros bienes,… Y en ese reparto, los beneficiados deben ser todos, sin preferencia alguna. Dios ha venido para salvar a todos los enfermos sin distinción, porque todos los enfermos precisan de su curación.  ¿Está menos necesitado de curación un rico que un pobre?  No soy nada partidario, por muy de moda que estén, de las opciones preferenciales.      

b) La evangelización.- Todos estamos obligados a evangelizar en la medida de nuestras posibilidades, porque   todos  estamos  obligados  a  hacer participes a los demás de la FELICIDAD que sentimos, o deberíamos sentir, al tratar de hacer la voluntad del Padre (Padrenuestro).

Jesús nos dice que la mujer que encuentra la perla, llena de alegría, lo va contando a todos con lo que se encuentra. En consecuencia,  nosotros, que tenemos la suerte de haber conocido “La Buena Nueva”, estamos obligados a  hacer participes de nuestra alegría a todos y a cada uno, sin excepción, de los que nos rodea.

Pero la única forma que tenemos de comunicar nuestra alegría, es estando en contacto permanente con la Fuente de la Alegría, Jesús y Nuestra Madre, que son quienes nos la proporcionan, sin Él y sin la ayuda de la Madre, para nosotros, nada, pero absolutamente nada,  tiene sentido. Nadie proporciona calor sino no tiene calor. No se puede dar lo que no se tiene.      

Nos dice la Biblia: "No desees las riquezas del impío ni envidies la suerte del pecador"

c) Dialogo.- Cuando ya estaba en primero o en segundo de Derecho lo que estaba de moda era tener angustia. Si no tenías angustia no eras nadie. El tener angustia era señal de que se estaba al día. Hoy la moda es el dialogo, si no estás dispuesto a dialogar estás condenado, cual leproso, al infierno eterno. El peor insulto que se puede recibir en estos momentos es el de “no es dialogante”.  

Es preciso dialogar, no se sabe bien sobre qué, pero hay que dialogar. Por las noches, al hacer el examen de conciencia, debemos de preguntarnos si hemos dialogado, y tener un profundo dolor de corazón si no lo hemos hecho.

En esta situación y para librarme de la pena eterna, yo estoy presto a dialogar con todos y cada uno de los que quieran dialogar conmigo sin condición (suspensiva o resolutoria) previa alguna. Pero hago saber, para evitar malos entendidos,  al que quiera dialogar  conmigo, que yo tengo, como dogmas de fe:   el Credo de los Apóstoles,  el Credo de Nicea,  el Credo, prácticamente desconocido, del Beato Paulo VI,  la Inmaculada Concepción de María y su Asunción a los cielos. Ah, se me olvidaba, y no solo no condeno sino que me parecen muy acertados los concilios de Trento y Vaticano I.

Y dado que nadie me ha explicado la forma en que debo dialogar, me he buscado un modelo de dialogo. La conversación de Jesucristo con la samaritana.  Jesús, a propósito o casualmente, se encuentra con la samaritana en un  pozo cercano a un pueblo. Jesús toma la iniciativa, y le pide que le de agua del pozo. La samaritana no le niega el agua (el agua no se niega a nadie), pero se extraña de que un judío pida a una samaritana agua, y así se lo hace saber. Jesús da un giro a la conversación, y va a lo que le interesa,  la conversión de la samaritana. Si supieras quien te pide agua, no solo le darías el agua, sino que tú le pedirías el agua viva que te quitaría  la sed para siempre. Con ellos se da comienzo a un tira y afloja, en el que Jesús va evangelizando poco a poco a la samaritana.

Y cuando la mujer dice a Jesús que no tiene marido (que es una expresión ambigua ya que  podría entenderse que no lo tenía  porque estuviera soltera, viuda, o mal casada, eso no lo aclara, dejando que su interlocutor interprete lo que quiera), Jesús, que lo sabe todo,  no se anda con disimulos, y le contesta, que ha dicho la verdad, que no tiene marido porque  la persona con la que convive no es tu marido, es decir que no vive bien.  ¡No fue políticamente correcto! ¡Qué cosas tenía Jesús!

Como consecuencia de la conversación, la samaritana si bien no cree que la persona con la que habla sea el mesías, si tiene muy claro que está ante un gran profeta, y le pide consejos y opiniones.

¿Qué sacamos de esta conversación evangélica? Que Jesús no se anda con rodeos, que lo que le pretende en todo caso es la conversión de los pecadores. Que si la samaritana vive con un hombre que no es su marido, no disimula, en base a una caridad no muy entendible, esa situación, sino que la reconoce, no la alaba, pero la utiliza para hacer el bien.

En la actualidad, olvidándose que la luz está para alumbrar y no para esconderla, parece que el querer evangelizar está mal visto.  Los jerarcas nacionales de Caritas ocultan o por lo menos tratan de disimular que es una obra de la Iglesia. Una cosa es, y está muy requetebién,  que no se discrimine por razón de creencias a los beneficiados de la caridad, y otra muy diferente que no se manifieste que es una obra de la Iglesia. La Iglesia ama a los necesitados y dentro de sus posibilidades procura remediar sus problemas.  ¿Es que la Iglesia se avergüenza de Caritas?

Asociaciones pretendidamente católicas, procuran hacer todo lo posible, y efectivamente lo consiguen, para   no parecer que son católicas, para no ofender a los otros, y así nos va.

Parece como si nos hubiéramos olvidado de lo que nos dice Mateo (7, 13-14): La puerta estrecha.- “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;  porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

Si el Señor en su infinita misericordia nos ha concedido, sin mérito alguno por nuestra parte, el don de ser católicos, pues démosle  las gracias por ello, y procuremos, en contraprestación mínima,  actuar como tales, que solo con su ayuda lo conseguiremos.   

Mi consejo: que Caritas y las asociaciones, mediten el pasaje de la samaritana.

Y nosotros, a rezar por unos y por otros.                  

d) Año nuevo, vida nueva. Siempre comenzamos el año haciendo buenos propósitos, que luego, en la mayor parte de los casos, no cumplimos. Ese incumplimiento se debe, en muchos casos, a que nos hacemos unos propósitos difíciles de cumplir.  En este año que viene, año de la Misericordia, debemos hacer unos propósitos sencillos: vamos a rezar todos los días, al mediodía, el Ángelus (en Pascua el Regina), o los sábados la Sabatina, o dar un beso a María antes de acostarnos,… Y en todo caso, confesarnos con alguna mayor frecuencia. 

         

HABLA EL PAPA

 

A.      El Papa Francisco dirigió el viernes (25 diciembre) su mensaje Urbi et Orbi con ocasión de la Navidad. El Santo Padre aseguró que solo «la misericordia de Dios puede liberar a la humanidad de tantas formas de mal, a veces monstruosas, que el egoísmo genera en ella. La gracia de Dios puede convertir los corazones y abrir nuevas perspectivas para realidades humanamente insuperables».

El Papa nos confirma  lo que dice el Salmo (126): si el Señor no construye la ciudad,… El señor, es cierto, quiere construir la ciudad y vigilar la ciudad; pero nos exige que haya albañiles, que haya centinelas. El Señor quiere que haya muchos pastores para su mies, pero nos pide que se lo pidamos. Aunque, incluso, para pedírselo, precisemos de su ayuda, tenemos que pedírselo, así de sencillo. Dios no para de darnos denarios y más denarios, pero nos pide que se los devolvamos. ¡Oración, oración y oración!

 

B.      El Papa en la homilía de la Misa de Gallo dijo que uno de los grandes males de la sociedad moderna es la indiferencia.- Ha dicho: “El gozo y la alegría nos aseguran que el mensaje contenido en el misterio de esta noche viene verdaderamente de Dios. No hay lugar para la duda; dejémosla a los escépticos que, interrogando sólo a la razón, no encuentran nunca la verdad. No hay sitio para la indiferencia, que se apodera del corazón de quien no sabe querer, porque tiene miedo de perder algo. La tristeza es arrojada fuera, porque el Niño Jesús es el verdadero consolador del corazón”.

NOTA 1.-

 

LA IGLESIA EN ESPAÑA

 

a)      Monseñor Demetrio Fernández.- Obispo de Córdoba.-  Navidad y familia. “La familia se constituye por la unión de los esposos que normalmente se convierten en padres. Varón y mujer, creados en igualdad de dignidad fundamental, son distintos para ser complementarios”. NOTA 2.-

 

b)      El obispo de Alcalá de Henares, Don Juan Antonio Reig, ha organizado como preparación de la Navidad, una especie de procesión de niños y jóvenes cantando villancicos por la ciudad. Partían de diferencies Iglesias y Colegios, y se reunieron en un lugar céntrico, y con sus canciones alegraron al vecindario. Fue un acto religioso, muy alegre y divertido, pero esencialmente religioso. Fueron, por unos momentos, los ángeles que anunciaron a los vecinos que el Niño Jesús iba a nacer, y que sería conveniente ir al pesebre a adorarle.

Asimismo ha preparado, para los niños, una forma de escribir una carta a los Reyes Magos, muy cristiana, que puede servir, y de hecho servirá, perfectamente de catequesis.

A los que tengan interés por saber más pueden entrar en internet en los sitios siguientes:

 

LA IGLESIA EN EL MUNDO

 

El cardenal guineano Robert Sarah es el personaje del 2015 para INFOVATICANA. Por su defensa de la Cristiandad ante las dos grandes amenazas diabólicas: El fundamentalismo islámico y la ideología de género. Su discurso ante el Sínodo y su libro “Dios o Nada” han sido de los textos más leídos del año que hoy termina.

 

MEDITACIÓN

 

Otra meditación anómala.

Hace ya mucho tiempo se decía esta historia: Estaban reunidos en un  salón, tres religiosos, uno era franciscano, otro dominico, y el tercero jesuita. En un momento determinado de la reunión, se fue la luz, y la sala quedo a oscuras. Ante esta situación, el franciscano, se puso a rezar, el dominico, comenzó a meditar sobre la energía eléctrica, y el jesuita, se levanto y cambio los plomos. La luz volvió a la sala de reuniones.  

Ya sé que se han sacado muchas conclusiones de este comentario. Yo voy a sacar la mía.

Si el franciscano no se hubiera puesto a rezar, el dominico no hubiera logrado los conocimientos científicos suficientes, y sin el rezo del franciscano, ni los estudios del dominico, el jesuita no hubiera sabido que había que cambiar los plomos.

Los tres son imprescindibles, porque los tres forman parte del Cuerpo Místico de la Iglesia. Cada uno tiene los dones del Espíritu Santo ha querido libremente darle (Los dones del Espíritu Santo son hábitos sobrenaturales infundidos por Dios en las potencias del alma para recibir y secundar con facilidad las mociones del propio Espíritu Santo al modo divino o sobrehumano). Y los ha dado no solo para el bien espiritual del receptor (repito lo supra dicho), sino fundamentalmente para el bien de su Iglesia (Cuerpo Místico).   No es mejor ni peor la persona que  recibe el don, sea el que sea, desde el más humilde al más mayestático, sino el que responde más y mejor al don recibido.  S. Mateo, 11, 25-26, En aquel tiempo, hablando Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado…

El día que te levantas con pie izquierdo (¿por qué se dirá el pie izquierdo y no el derecho?). Has dormido fatal, te duele la cabeza, el estomago, los pies, los oídos y los dientes. Tu deseo, tu máximo deseo, es volver a meterte en la cama, y dormir, tal vez soñar… Pero en ese preciso  instante Jesús, por mediación de su Madre, te concede la gracia de verle en una estampa, foto, pintura,… ¡crucificado!  Y resulta, que ya no has dormido tan mal, parece que los dolores se van pasando,… Que todo eso ya no es solo tuyo, que ya son también de Ellos. Venid a mí los que estéis cansados,…  porque mi carga es suave y mi yugo ligero. Si no risas, por lo menos una sonrisa aparece en tus labios. Has visto los ojos misericordiosos de la Madre, que te muestra a su Hijo.  Y junto a tu sonrisa, en África central, en los bosques del Perú, en la casa de la izquierda de tu misma planta, un problema se ha resuelto inesperadamente. Jesús, Madre de Jesús, vosotros que lo podéis todo, haced (imperativo) que os quiera. 

Por todo ello, el lema agustiniano,  In necessariis unitas, in dubiis libertas, in omnibus carita (En lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad) debe ser nuestro gran leitmotiv.  

 

POESÍA.- 

Creo que ya la he puesto alguna vez, pero me gusta tantísimo; es de Lope de Vega

 


¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno oscuras?

 

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,

pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,

si de mi ingratitud el hielo frío

secó las llagas de tus plantas puras!

 

¡Cuántas veces el ángel me decía:

«Alma, asómate ahora a la ventana,

verás con cuánto amor llamar porfía»!

 

¡Y cuántas, hermosura soberana,

«Mañana le abriremos», respondía,

para lo mismo responder mañana!


 

Os reitero, una vez más, que se admiten, mejor dicho se agradecerá infinitamente, toda clase de sugerencias y colaboraciones para tratar de que estas cartas nos sirvan para acrecentar nuestro amor a la Virgen María.

 

Un fuertísimo abrazo.  Sursum corda. Habemos ad Dominum.  Paco

 

 

NOTA 1.-

Homilía del Papa Francisco en la Misa del Gallo 2015 de la Natividad del Señor

En esta noche brilla una «luz grande» (Is 9,1); sobre nosotros resplandece la luz del nacimiento de Jesús. Qué actuales y ciertas son las palabras del profeta Isaías, que acabamos de escuchar: «Acreciste la alegría, aumentaste el gozo» (Is 9,2). Nuestro corazón estaba ya lleno de alegría mientras esperaba este momento; ahora, ese sentimiento se ha incrementado hasta rebosar, porque la promesa se ha cumplido, por fin se ha realizado.

El gozo y la alegría nos aseguran que el mensaje contenido en el misterio de esta noche viene verdaderamente de Dios. No hay lugar para la duda; dejémosla a los escépticos que, interrogando sólo a la razón, no encuentran nunca la verdad. No hay sitio para la indiferencia, que se apodera del corazón de quien no sabe querer, porque tiene miedo de perder algo. La tristeza es arrojada fuera, porque el Niño Jesús es el verdadero consolador del corazón.

Hoy ha nacido el Hijo de Dios: todo cambia. El Salvador del mundo viene a compartir nuestra naturaleza humana, no estamos ya solos ni abandonados. La Virgen nos ofrece a su Hijo como principio de vida nueva. La luz verdadera viene a iluminar nuestra existencia, recluida con frecuencia bajo la sombra del pecado. Hoy descubrimos nuevamente quiénes somos. En esta noche se nos muestra claro el camino a seguir para alcanzar la meta. Ahora tiene que cesar el miedo y el temor, porque la luz nos señala el camino hacia Belén. No podemos quedarnos inermes. No es justo que estemos parados. Tenemos que ir y ver a nuestro Salvador recostado en el pesebre. Este es el motivo del gozo y la alegría: este Niño «ha nacido para nosotros», «se nos ha dado», como anuncia Isaías (cf. 9,5). Al pueblo que desde hace dos mil años recorre todos los caminos del mundo, para que todos los hombres compartan esta alegría, se le confía la misión de dar a conocer al «Príncipe de la paz» y ser entre las naciones su instrumento eficaz.

Cuando oigamos hablar del nacimiento de Cristo, guardemos silencio y dejemos que ese Niño nos hable; grabemos en nuestro corazón sus palabras sin apartar la mirada de su rostro. Si lo tomamos en brazos y dejamos que nos abrace, nos dará la paz del corazón que no conoce ocaso. Este Niño nos enseña lo que es verdaderamente importante en nuestra vida. Nace en la pobreza del mundo, porque no hay un puesto en la posada para Él y su familia. Encuentra cobijo y amparo en un establo y viene recostado en un pesebre de animales. Y, sin embargo, de esta nada brota la luz de la gloria de Dios. Desde aquí, comienza para los hombres de corazón sencillo el camino de la verdadera liberación y del rescate perpetuo. De este Niño, que lleva grabados en su rostro los rasgos de la bondad, de la misericordia y del amor de Dios Padre, brota para todos nosotros sus discípulos, como enseña el apóstol Pablo, el compromiso de «renunciar a la impiedad» y a las riquezas del mundo, para vivir una vida «sobria, justa y piadosa» (Tt 2,12).

En una sociedad frecuentemente ebria de consumo y de placeres, de abundancia y de lujo, de apariencia y de narcisismo, Él nos llama a tener un comportamiento sobrio, es decir, sencillo, equilibrado, lineal, capaz de entender y vivir lo que es importante. En un mundo, a menudo duro con el pecador e indulgente con el pecado, es necesario cultivar un fuerte sentido de la justicia, de la búsqueda y el poner en práctica la voluntad de Dios. Ante una cultura de la indiferencia, que con frecuencia termina por ser despiadada, nuestro estilo de vida ha de estar lleno de piedad, de empatía, de compasión, de misericordia, que extraemos cada día del pozo de la oración.

Que, al igual que el de los pastores de Belén, nuestros ojos se llenen de asombro y maravilla al contemplar en el Niño Jesús al Hijo de Dios. Y que, ante Él, brote de nuestros corazones la invocación: «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación» (Sal 85,8).)     

 

NOTA 2.-

Navidad y familia van muy unidas. La fiesta de Navidad reúne a toda la familia. La fiesta de Navidad es una fiesta de familia. El Hijo de Dios al hacerse hombre se ha hecho miembro de la familia humana y de una familia doméstica. Jesucristo ha santificado la familia.

La familia humana tiene como referencia la comunidad trinitaria. Jesucristo nos ha revelado que Dios es familia, son tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que viven felizmente en el hogar trinitario, el cielo. Y a ese hogar –dulce hogar- convocan a cada persona que viene a este mundo. El Hijo de Dios, segunda persona de Dios, Jesucristo, ha venido a este mundo para llevarnos a esta relación de amor, dándonos su Espíritu Santo. Nuestro destino es entrar en comunión con las personas divinas, ya en este mundo y para toda la eternidad. Más aún, lo que nos constituye en personas es precisamente esta relación. Se trata de vivirla conscientemente y disfrutarla.

Y un icono viviente de esa comunidad trinitaria es la santa Familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José. La entrada en la historia humana de Jesús se ha producido en el seno de una familia humana, con un padre, una madre y un hijo. Y han vivido de su trabajo, en el hogar familiar donde se ejercitan las virtudes domésticas por los lazos del amor de unos con otros. Bien es verdad que la santa Familia de Nazaret es una familia muy singular, pero es modelo para todas las familias por el servicio mutuo, la convivencia, el amor e incluso el cariño y la ternura de unos con otros.

La familia se constituye por la unión de los esposos que normalmente se convierten en padres. Varón y mujer, creados en igualdad de dignidad fundamental, son distintos para ser complementarios. Cuanto más varón sea el varón, mejor para todos en la casa. El aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad. El varón es signo de fortaleza, representa la autoridad que ayuda a crecer. La mujer tiene una aportación específica, da calor al hogar, acogida, ternura. El genio femenino enriquece grandemente la familia. Cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa. Esa complementariedad puede verse truncada por la falta de uno de ellos, y la familia más amplia –abuelos, tíos- puede suplirla.

La unión complementaria de los esposos los convierte en administradores de la vida. Del abrazo amoroso de los esposos, proceden los hijos. Todo hijo tiene derecho a nacer de ese abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio (fecundación in vitro). Precisamente porque la persona se constituye por la relación –así nos lo muestran las personas divinas-, el hijo tiene derecho a proceder de una relación de amor entre sus padres, y nunca como fruto de un aquelarre químico de laboratorio. Hay muchos que piensan en el derecho a tener un hijo, como si el hijo fuera un objeto, mientras que el hijo es siempre un don, un don de Dios, fruto de la relación amorosa de los esposos, que se abren generosamente a la vida. Todo tipo de fecundación artificial (inseminación artificial y anónima, fecundación in vitro homóloga o heteróloga) rompe esa armonía de la creación por la que los hijos vienen al mundo como personas, fruto de una relación personal de amor entre los esposos.

Los esposos y padres se prolongan en los hijos y, a su vez, son fruto de los abuelos que tienen hoy una importancia enorme en el equilibrio de la sociedad contemporánea. Los niños y jóvenes son el futuro, los abuelos son la memoria del pasado. Todos juntos forman la riqueza de la familia.

Domingo 27 diciembre, en la Misa de 12 de la Catedral, Misa de las familias, donde haremos un homenaje a los que cumplen 25 y 50 años de casados. Venid con todos los hijos, los nietos y los abuelos. Es la fiesta de la Sagrada Familia y queremos darle gracias a Dios por nuestras familias.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

 + Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.-